"El derecho a pescar lleva consigo la obligación de hacerlo de forma responsable a fin de asegurar la conservación y la gestión efectiva de los recursos acuáticos vivos." FAO Naciones Unidas

La pesca no controlada, y más aún la pesca ilegal, en los mares que rodean la Antártida es un problema en crecimiento. A diferencia de la pesca controlada, la pesca ilegal no discrimina ni la época ni la cantidad, es decir, que se pesca lo que quiere, cuando quiere, donde quiere y la cantidad que les plazca. La pesca responsable, en cambio, tiene en cuenta parámetros tanto biológicos como sociales para evitar la disminución extrema del animal en cuestión y la conservación del medioambiente.

Cuando no se tienen en cuenta parámetros de pesca el ecosistema puede verse afectado al disminuir considerablemente uno de los integrantes de la cadena trófica: cuando un animal desaparece, el que se alimenta de él sufre de falta de alimento y sus cantidades disminuyen también, y continúa de esta manera hasta el nivel más alto de la cadena alimenticia.

Según las Naciones Unidas se considera pesca ilegal cuando la pesca entra en uno de estas categorías:

  • Realizadas por embarcaciones nacionales o extranjeras en aguas bajo la jurisdicción de un Estado, sin el permiso de éste o contraviniendo sus leyes y reglamentos.
  • Realizados por embarcaciones que enarbolan el pabellón de Estados que son partes de una organización regional de ordenación pesquera competente, pero faenan contraviniendo las medidas de conservación y ordenación adoptadas por dicha organización y en virtud de las cuales están obligados los Estados, o las disposiciones pertinentes del derecho internacional aplicable.
  • En violación de leyes nacionales u obligaciones internacionales, inclusive las contraídas por los Estados cooperantes con respecto a una organización regional de ordenación pesquera competente.

Además la pesca ilegal:

  • Socava los esfuerzos de conservación y ordenación pesquera en todos los tipos de pesca y actúa en particular, en detrimento de las medidas de ordenación y conservación pesquera de las Organizaciones Regionales de Pesca.
  • Perjudica gravemente al sector pesquero cuyas actividades se desarrollan bajo el marco jurídico y económico de una administración responsable preocupada por un desarrollo sostenible y equilibrado entre la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente.
  • Origina situaciones de competencia desleal en los mercados internacionales, al coexistir en éstos quienes tienen que soportar unos costes de explotación mayores por sujetarse a las normas de conservación y gestión, y aquellos otros, que no los deben aguantar puesto que actúan al margen de éstas normas.
  • Pone en riesgo la seguridad marítima al producir en un marco no regulado, donde no se ofrecen garantías laborales ni de seguridad a los tripulantes a bordo de buques pesqueros que eluden las normas mínimas laborales y de seguridad de la vida humana en el mar.

La lucha contra la pesca ilegal en el Océano Austral comenzó en 1997 cuando la Comisión de Recursos Vivos Marinos del Antártico dictó medidas en contra de ella por primera vez, al ya ser notable su efecto en el riesgo de extinción de la merluza negra.

La merluza negra es la víctima principal de la pesca ilegal debido a su elevado precio en los mercados. La pesca se realiza mediante redes de arrastre, donde se captura peces sin discriminaciòn, afectando a varias especies a la vez. Por ejemplo el albatros se sumerge en el agua en busca de la carnada usada para la merluza negra, y muere ahogado al no poder escapar.

Por otro lado biólogos opinan que el kril puede llegar a estar en riesgo de sufrir las mismas consecuencias que la merluza negra debido a su gran demanda en el mercado mundial. Es muy importante hacer hincapié en la preservación del krill ya que es la base de la cadena alimenticia de la fauna antártica. A diferencia de la merluza negra, para pescar krill es necesario un barco de gran tamaño, esto, por suerte, dificulta la pesca ilegal de krill, pero por otro lado es necesario controlar efectivamente la cantidad de krill llegado a los puertos por los barcos pesqueros y corroborar que los valores presentados por el mismo sean verdaderos.

Los barcos que están habilitados a pescar son controlados en tiempo real, cuando es posible. Se establece un límite de cantidad para cada especie, balanceando el “uso racional” y la conservación del ecosistema. Existe un código de conducta aprobado entre 170 países miembros de naciones unidas sobre las indicaciones para la pesca sustentable:

“Los países deberán adoptar procedimientos, tales como la inspección de barcos pesqueros extranjeros, cuando éstos entren en sus puertos, salvo en casos en que un barco se halla en el puerto a causa de una emergencia, para contribuir a asegurarse de que el barco ha faenado de forma responsable. Los estados del puerto deberán cooperar con el país donde está matriculado el bardo (estado del pabellón) cuando el estado del pabellón solicite ayuda para investigar posibles infracciones cometidas por sus barcos.” -Extracto del Código de Conducta Establecido por la FAO.

Objetivos del Programa:

  • Concientizar a la población de la pesca ilegal en la Antártida y sus consecuencias.
  • Exigir a los gobiernos que garanticen los controles de pesca correspondientes acorde a las normativas de la FAO.
  • Exigir a la industria pesquera y a las organizaciones que la controlan las siguientes iniciativas:
    • Colocar localizadores GPS en los barcos habilitados para poder seguir su trayectoria.
    • Realizar chequeos sorpresa para corroborar que los controles se están efectuando correctamente.
    • Enviar “embajadores por la pesca sustentable” en los barcos pesqueros para que controlen sus actividades.
    • Crear una plataforma para alertar a quienes corresponda de avistamientos de pesca ilegal y poder llevarlos a la justicia.