La historia de la industria ballenera revela la sobreexplotación repetida que llevó a numerosas poblaciones de ballenas al borde de la extinción. Se calcula que durante los cincuenta años transcurridos entre 1925 y 1975, fueron muertas en total un millón y medio de ballenas. La devastación no fue en ningún lugar tan fuerte como en las aguas que rodean a la Antártida, donde se alimenta el 75% de las ballenas del mundo.

La industria japonesa ballenera fue la principal responsable de la drástica disminución de ballenas en el Océano Austral. Más vergonzante aún, es la terminología caza “científica” que alega el gobierno del Japón para burlar la moratoria a la caza comercial de ballenas en vigencia. Las tecnologías modernas permiten llevar a cabo investigaciones sobre ballenas con métodos no letales, sin que sea necesaria su muerte para el levantamiento de información científica.

El 31 de marzo de 2014, la Corte Internacional de Justicia fue clara al fallar contra el gobierno del Japón alegando que la caza de ballenas no se trataba de una cuestión científica. En su sentencia, el principal órgano judicial de las Naciones Unidas dispuso, por una mayoría de 12 votos contra 4, que los permisos especiales concedidos por Japón para cazar, capturar y tratar ballenas en conexión con el Programa JARPA II "no se ajustan a las provisiones contenidas en el artículo VIII, párrafo 1, de la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas", y que Japón no ha actuado de conformidad con sus obligaciones bajo los párrafos 10 (e) y (d) y 7 del Schedule de la Convención. Atento a ello, ordenó a Japón revocar cualquier permiso o licencia de captura relacionados con JARPA II.

Los grandes cetáceos tienen una importancia primordial en el equilibrio natural de los mares. Eliminar depredadores distorsiona toda la cadena trófica del ecosistema, modificando seriamente la distribución y subsistencia de muchas especies. Además de la caza, las ballenas tienen otros enemigos como la contaminación, la sobrepesca, y el agujero de ozono, es por ello que es preciso no agregar factores extras como la caza de ballenas para mantener la subsistencia de la especie.

Objetivos

  • Velar por la protección de los cetáceos y por la continuidad de la moratoria internacional a la caza de cetáceos en foros nacionales, regionales e internacionales.
  • Concientizar sobre la situación de los cetáceos en el Océano Austral.
  • Llevar a cabo e incentivar investigaciones que favorezcan la protección ambiental de los cetáceos.